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Durante tres días hemos recibido la visita a la Comunidad Valenciana de la Embajadora de Rumania en España. Tres días repletos de actos improvisados por humildes rumanos que veían en su embajadora la representación carnal de su lejano y a la vez tan cercano País.
Algo bueno a dejado tras de sí a su paso por las reuniones mantenidas con sus compatriotas que, sin saber muy bien a que venia a esta tierra, la han recibido como mínimo con una alegría reflejada en unos ojos llenos de emoción y de esperanza en un futuro mejor.

La señora Maria Ligor demuestra con su comportamiento la diplomacia y el saber estar de una mujer con un currículo extenso dentro del marco europeo y, las ilusiones que reparte entre sus compatriotas están dirigidas a intentar de  hacer de cada uno de ellos un embajador de su País. Posiblemente no todos la hayan entendido pero seguro que durante algún tiempo y en la privacidad de sus casas no se hablará de otra cosa mas que de su capacidad de comprensión, paciencia, saber escuchar, demócrata abierta a cualquier postura ideológica, valor humano, incansable…,
Maria Ligor cambia Bruselas por Madrid en un momento crucial para todos los rumanos en la diáspora. En un momento cuando la imagen de los rumanos esta muy deteriorada por los Medios de Comunicación y con la inmediata incorporación a la Comunidad Europea. Bulgaria ya sabe desde hace tiempo cuales son las condiciones restrictivas que impone España en su territorio para su incorporación a la U.E. Rumania no ha obtenido todavía ninguna pronunciación de parte del Ministerio de Asuntos Exteriores a este respecto, (¿?) y solo falta algo más de un mes para que se produzca su anexión. Particularmente a mi me gustaría saber y solo por curiosidad cual es la difícil negociación de esta Embajadora frente a la Administración española.
Hago notar e insisto a mis compatriotas rumanos el claro mensaje que nos ha dejado durante estos días la visita de este Cuerpo Diplomático; la colaboración que nos ofrece tan abiertamente es visiblemente entendible cuando habla del acercamiento y de la agilización de trámites burocráticos. Los rumanos debemos estar contentos porque ahora sabemos que tenemos en esta Señora una mano tendida dispuesta a asesorar y ayudar en la resolución para los muchos y particulares problemas que cada uno de nosotros tenemos en un País que, aunque estemos plenamente integrados, no es el nuestro. Pero no nos confundamos, esos particulares problemas no son para la Embajada la inquietud que cada uno tenemos por desarrollar un proyecto que, muchas veces no es viable o sencillamente imposible de realizar por lo simple o por lo ambicioso que resulta. No hagamos de nuestra inquietud mendicidad sin dignidad. Proyectos sí, pero para acercarnos cada vez más a la sociedad española y no para !
 separarnos intentando imponer en vez de mostrar de verdad quienes somos, como somos y que somos capaces de construir sin derribar.

ADRIANA  VIDROIU  STANCA
Responsable de cultura  Asociación Rumana de Valencia